Atención vs Reconocimiento II

Tras una primera parte donde planteé las bases del tema, a continuación trataré de desarrollarlo añadiendo algunos conceptos que pueden llegar a condicionar de forma determinante la forma en como acabamos valorando una reacción u otra, y creo que la forma más sencilla será planteando algunas situaciones.

Atención

Supongamos que creamos un artículo o podcast, publicamos un mensaje en una Red Social, en la entrada de un blog o contestando el tema de un foro. Si alguien lo marca como favorito, le da un “like”, nos sigue o cualquier acción similar, podemos concluir que hemos captado/recibido atención. Esta podría ser, por así llamarlo, la regla general. Ahora bien, si una simple acción como las antes mencionadas viniera por parte de alguien que no fuera un “extraño”, consideramos un “par” o incluso admiráramos, podría convertirse rápidamente en un reconocimiento.

Por tanto, la misma acción podría desencadenar dos estímulos diferentes.

Reconocimiento

Ahora supongamos que la respuesta obtenida es un mensaje o comentario -correcto y educado, en éste caso ya hablamos de apercibimiento, han destinado tiempo no solo a leer sino a comentar. Por regla general, podemos afirmar que hemos recibido un reconocimiento.
Siguiendo con el ejemplo de nuestro artículo, resulta que la respuesta obtenida ha consistido en “Muy buena reseña”, “Coincido contigo”, “Me ha gustado mucho” o similar. Si hablamos de gente “extraña”, muchos la pueden considerar una respuesta insustancial y por tanto lejos de constituir un reconocimiento. A lo sumo una atención.

Vayamos más allá. La respuesta obtenida es un mensaje más completo, ciñéndose al tema y con sustancia, pero que rebate o critica nuestra exposición. Según nuestro talante, es posible que pese a reunir todos los requisitos para considerarlo un reconocimiento, el resultado nos acabe enfureciendo. Y aquí entra otro elemento cada vez más relevante hoy en día, el marco mental.

Para definirlo de forma sencilla:

Marco mental es un conjunto de creencias o actitudes relativas a algún tema u objeto, un conjunto de actitudes mentales y creencias que orientan la forma en la que percibimos y gestionamos las situaciones, la forma en que clasificamos y afrontamos los acontecimientos influyendo, por consiguiente, en nuestro comportamiento. Se trata de una suerte de lente cognitiva a través de la cual percibimos la realidad.(1)

Según la “rigidez” o lo elaborado que resulte nuestro marco mental, nos permitirá aceptar o rechazar una crítica, incluso llegando a considerarla algo positivo.

Y para finalizar, demos un paso más si cabe. Con la última premisa; nos plantean una respuesta crítica a nuestro artículo, en contra de nuestro “marco mental” pero, en lugar de provenir de un extraño, proviene de alguien que a quien tenemos en alta consideración (por los motivos que sea). Aquí puede entrar en juego el sesgo de autoridad:

Tendencia a sobreestimar la opinión de una persona que se considera que tiene autoridad sobre un tema determinado.

Por tanto aquí sí que una crítica nos produciría una reacción de reconocimiento. No tanto en su forma como en el fondo, pero de satisfacción al fin y al cabo.

Lo idea final que me gustaría transmitir, es que en mi opinión, no hay un concepto unívoco para definir atención y reconocimiento. Quizás se pueda generalizar en cuanto al contenedor; breve y conciso para en el primero, más desarrollado y extenso para al segundo. Pero ante un mismo contenido, la reacción siempre estará condicionada por nuestros sesgos, marcos y prejuicios.

(1) Rodrigo de Olmo en “Marcos mentales y comportamiento del consumidor”